Abrir las puertas de vuestro hogar a  un participante internacional de AFS es una muy buena manera de aprender sobre una nueva cultura y compartir la tuya propia y tus valores.  Todo, desde la preparación de las comidas hasta un paseo corto en familia, son oportunidades para descubrir, apreciar y aprender de las diferencias culturales.

Esta experiencia también está abierta a familias monoparentales o sin hijos. Lo más importante es que la familia tenga la ilusión de compartir y vivir esta aventura.

  • Es una forma natural y económica de relacionarse con un entorno cultural diferente. Esta experiencia supone conocer otra cultura, familiarizarse con lo ajeno, compartir y aunar ideas y formas de vida.
  • Es la mejor manera de motivar a los miembros del hogar en el aprendizaje de un idioma y de una cultura y costumbres diferentes.
  • Es el conocimiento de la cultura cotidiana de otro país, que no se aprende cuando se va de viaje turístico, y el reconocimiento por tanto de otras maneras de ver la vida y afrontarla, incidirán positivamente en la formación personal de la familia de vuestra familia.
  • Es la mejor forma de que nuestros hijos se preparen para una posterior participación en un programa similar en el extranjero.

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