No es una experiencia en tu vida, es… ¡la experiencia de tu vida!

Y te lo cuenta cada uno de los participantes en los diferentes destinos. Descubre sus experiencias y anímate a vivir la tuya propia.

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Miguel, participante en China.

“En 2012 tomé una decisión que revolucionó mi vida: pasar un año en China con AFS. Como a mí siempre me ha gustado viajar y vivir nuevas experiencias me lancé a lo desconocido, con mucho miedo y sin saber que esperar… y menos mal que lo hice.

China es, en mi opinión, uno de los mejores destinos para un estudiante AFS europeo. Vas a ver cosas que jamás creerías, a comer cosas de las que no has oído hablar… o a los que nunca antes habías llamado comida, pero sobre todo vas a formar parte de una cultura llena de contrastes… Desde los 50ºC del desierto del Gobi a los -50ºC del festival de hielo de Harbin. De los peligrosos caminos de las montañas sagradas a las relajantes playas del Pacífico. De las grandes metrópolis financieras como Shanghai o Chongqing a los pueblos más remotos y tradicionales del sur de China…

Durante mi estancia en China viví muchas experiencias y he aprendido cosas que no se pueden estudiar. Mi visión del mundo ha cambiado, mi forma de afrontar problemas ha cambiado, mi forma de relacionarme con la gente ha cambiado. He aprendido que bajo ciertas circunstancias soy capaz de hacer cosas increíbles y eso ha forjado a la persona que soy hoy en día.

A mi vuelta del programa soy más activo, con más energía e iniciativa, más sociable y atrevido. Por eso animo a cualquiera que se lo esté planteando a lanzarse a lo porque al fin y al cabo la vida empieza donde acaba nuestra zona de confort.”

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Nogueron, Natalia – MAS NH15 whtsapp (7)

Natalia, participante becada en Malasia.

“Cuando por fin llegamos a Malasia, los tres primeros días los pasamos en una orientación donde conocí mucha gente de otros países. Fue muy divertido y el último día hicimos una ceremonia con la que nos llamaban uno por uno y nos presentaban a nuestra familia y al comité de voluntarios.

En todo ese tiempo que llevaba en Malasia no he sentido ganas de volver a casa, soló en ese momento en que el avión aterrizaba y tenía que afrontar la realidad y no quería. Pero ahora ya llevo un mes aquí y todo va muy bien. Me llevo bien con todos y en mi familia me consideran una hermana e hija más. ¡¡Estoy muy contenta!! Además, en el colegio, el primer día me tocó decir unas palabras delante de todos. Así que me preparé un mini discurso medio en inglés medio en malayo. Ese mismo día por la noche hubo una celebración musulmana, donde todos los estudiantes iban a cenar en el gimnasio. Fue divertido, todo el mundo quería fotos conmigo. Cuando voy por la calle también me pasa. Todos me sonríen y me miran, algunos me saludan, otros se quedan parados, otros me piden fotos…

En Malasia, al haber tantas culturas, cuando hay una fiesta importante, AFS organiza una estancia con otra familia para poder vivir la experiencia. Pocas semanas después de llegar era Hari Raya, una gran fiesta musulmana, que se celebra después del Ramadán. Yo puede ir a una familia musulmana y vivir la experiencia. Lo disfruté mucho y comí un montón (tienen unas galletas y unos pasteles deliciosos).”

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Eduardo Acha SWE14 (8)

Eduardo, participante en Suecia.

“Llevo 6 meses de experiencia AFS en Suecia, y aunque parezca imposible, cada día me llevo alguna sorpresa. Algunas de las cosas que más me han llamado la atención ha sido, por ejemplo, el hecho de que todo sueco sepa tocar algún instrumento o que como mínimo sepa cantar. De acuerdo, tal vez no todos toquen un instrumento o canten, pero en su lugar practican algún deporte o trabajan tras el horario escolar, es decir, que les gusta hacer cosas y no estar inactivos.

Algo que también me ha encantado ha sido que, en su mayoría, los suecos suelen, a primeras, ser muy suecos (cosa que no me pillaba de sorpresa cuando escogí Suecia) pero cuando los conoces… se convierten en personas totalmente distintas: son divertidísimos, agradables, vamos, el tipo de personas con el que quieres estar.

Algo maravilloso que te da AFS es la oportunidad de conocer mundo, por lo que, trabajándotelo, puedes tener amigos de cualquier país para el resto de tus vidas, pero aparte de esto, en la zona en la que estés, conocerás gente de otros países, con las que conectarás y forjarás una fuerte amistad y que recordará junto a ti esta maravillosa experiencia de conocer mundo.

Es cierto que uno al principio se siente nervioso por los cambios que están por venir con AFS, pero os puedo asegurar que esta experiencia es una de las cosas más maravillosas que me han pasado: he conocido un país que siempre me ha llamado la atención y he convivido con una familia que me ha acogido sin recibir nada a cambio a excepción de mi promesa de llevarles una parte de mi país y cultura a ellos y he forjado relaciones, que con su debido trabajo, mantendré durante muchos años.

Sin duda recomiendo esta experiencia, así que quítate todos esos miedos, haz las maletas y lánzate a la aventura de tu vida.”

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Mariana, participante becada en Alemania.

Cuando llegué a Alemania sabía decir cosas muy básicas en alemán: sabía presentarme, saludar a la gente, decir gracias, etc. Las primeras semanas sólo hablaba en inglés pero cada vez que escuchaba a la gente hablar alemán me preguntaba cómo iba a aprender yo ese idioma. Me costaba mucho intentar entender algo de lo que decían y me ponía muy nerviosa por no pillar nada.

Creo que esta experiencia me ha ayudado mucho a conocerme a mí misma, a darme cuenta de la cantidad de cosas que puedo hacer sola y a aprender muchas cosas por mi cuenta. A ser mucho más independiente y a creer más en mí. Creo que en estos meses he madurado mucho.

Antes de llegar era mucho más tímida, me costaba hablar en inglés con la gente, pues no me sentía cómoda, pero al llegar a Alemania ese era mi único recurso para hacerme entender y me desenvolví fácilmente. También me he dado cuenta de lo mucho que mis padres en España hacen por mí cada día y de la suerte que tengo de que me hayan dado la oportunidad de vivir esta experiencia.

Estoy segura de que cuando vuelva no será nada como antes, no dependeré tanto de mis padres, seré mucho más independiente y también más abierta a conocer nuevas cosas que seguramente antes no me llamaban ni la atención.

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Mariana, participante becada en Tailandia.

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"Un punto de inflexión"

Xavi, participante becado en Finlandia.

Ya han pasado ocho meses desde que pisé por primera vez Finlandia. Se dice rápido, pero te puedo asegurar que durante este tiempo me ha pasado de todo: he reído, he llorado, he visto paisajes que en España describía “de película”, he conocido a personas increíbles, he vivido a 40 grados bajo cero durante dos semanas teniendo que ir al cole en bici cada día, he visto más nieve de la que voy a ver el resto de mi vida, he patinado sobre hielo, he esquiado, he ido a Laponia por estas carreteras interminables y llenas de baches… La lista podría ser interminable, créeme. Aunque no todo son buenos momentos, pero creo que eso es parte de la aventura. Es muy difícil ponerle adjetivos a cómo me siento ahora. Sentimientos contradictorios. Una gran parte de mí quiere volver a casa, pero por otra parte me quiero quedar aquí.

Lo que tengo por seguro es que mi manera de ser ha cambiado muchísimo, no tanto mi carácter pero sí cómo soluciono los problemas. Esto ha sido un punto de inflexión en mi vida. He aprendido a respetar, a querer, pero sobre todo a hablar lo necesario y con las palabras exactas.

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Una gran sorpresa cultural

Manuel, participante becado en Noruega

Fueron abrazos un poco torpes (o eso pensé yo, que no conocía todavía los someros abrazos noruegos), pero no importó: ¡por fin había conocido a mi familia anfitriona!

La llegada a casa fue muy acogedora. Los tres hermanos nos habían preparado la cena, y pudimos empezar a conocernos alrededor de la mesa.

Fue durante esos primeros días que experimenté una gran sorpresa cultural. Al igual que con el tema de los saludos, todos nosotros nos habíamos hecho a la idea de que para hacer amigos en Noruega teníamos que ser proactivos, pero a la vez comedidos y no molestar. Sin embargo, eran muchos los estudiantes que se acercaban a presentarse, a preguntar si necesitaba ayuda o simplemente a sentarse conmigo. Muchos de esos primeros que se acercaron a mí son ahora mis más cercanos amigos, por lo que les estoy muy agradecido.

Desde entonces, todo ha ido cada vez mejor. Tras las primeras semanas agotadoras vinieron las semanas difíciles pero interesantes, en las que cada día entendía y aprendía más. Después vinieron unas semanas que me parecieron aburridas, porque ya no tenía esa sensación de novedad pero seguía luchando por aprender. Y por fin llegaron las vacaciones de otoño, en las que visité Hardanger con mi familia y en las que hablé casi únicamente noruego. Además, al final de las vacaciones tuvimos el segundo campamento de AFS, que fue una genial recarga de energías.

Ahora, un tiempo después, me siento muy cómodo básicamente en cualquier contexto. Entiendo casi todo lo que se dice en clase y en las conversaciones personales, y no tengo problemas para responder. Estoy muy contento y con muchas ganas de seguir viviendo esta increíble experiencia.

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"Sinceramente embárcate en esta aventura"

Elena, participante trimestral becada en República Checa

No sé cómo podría describir con una palabra mi experiencia aquí. Es una montaña rusa de emociones: los primeros días, o incluso semanas, son muy emocionantes porque todo es nuevo, chocante, el idioma es completamente diferente…

Poco a poco empiezas a volverte más independiente y a hacer cosas por tu cuenta, es increíble esa sensación de no tener que depender siempre de alguien. Te sientes muy realizado, y no hay que tener miedo.

El estereotipo que tenemos de que la gente en República Checa es fría es en parte cierto: si te ven no te van rápido a abrazar o no te dan dos besos al conocerte cómo hacemos nosotros. Igual somos nosotros que nos soltamos demasiado rápido, pero, ¿y qué? Si son muy tímidos para venir a hablar conmigo me acercaré yo, con una sonrisa en la cara y tratando de no meter mucho la pata porque sinceramente merece la pena hacer amigos checos.

Por ahora me lo estoy pasando muy bien y es una experiencia que recomiendo, en la que puedes conocer muchísimas cosas nuevas, conocerte más a ti mismo, crecer como persona y pasar el mejor año (tres o seis meses) de tu vida. También puedes conocer gente nueva, ya sean del país en el que estás u otros estudiantes de AFS, en general hacer amigos por todo el mundo y ampliar tus fronteras.

Y si aún no estás seguro o tienes miedo, sinceramente embárcate en esta aventura porque te lo pasarás genial y vale mucho la pena. Sin importar el destino, siempre descubrirás cosas nuevas.

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Gema, participante trimestral en Eslovaquia.

Mis primeros minutos en Eslovaquia, después de bajarme del avión, fueron estupendos estando con nuevas personas de distintas partes del mundo que no conoces de nada pero a la vez parecen amigos tuyos de toda la vida, todos con las mismas dudas, nervios…

Mi familia anfitriona es muy buena. Antes de venir yo pensaba que todo iba a estar bien pero no es solo eso sino que estoy súper bien. Yo creía que aquí en Eslovaquia no había tantas muestras de afecto entre personas como los abrazos pero todos son muy cariñosos conmigo.

Lo que más me ha llamado la atención es el colegio y lo religiosos que son: todos los domingos van a misa y todos los días rezan por la noche, pero es su cultura y yo vine para aceptarla y respetarla tal y como es. Por eso hago todo lo que ellos hacen. Noto que eso les hace muy, muy felices y entonces yo estoy feliz también.”

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