Seguramente sepas que se dice de Nueva Zelanda que son nuestras antípodas (es decir, el lugar del globo terrestre diametralmente opuesto al que habitamos). Si consultamos el Mapa de las Antípodas y descubrimos que si caváramos en línea recta desde Madrid un túnel que atravesar toda la Tierra saldríamos muy cerca de la ciudad neozelandesa de Palmerston North, y a menos de tres horas en coche de su capital, Wellington (cuya antípoda exacta estaría en la provincia de Valladolid, muy próxima al histórico municipio de Medina del Campo). Dada la inmensidad del Océano Pacífico y la poca masa continental, las probabilidades de hallarse en tierra firme era bastante bajas. Es cierto que desde otros puntos de nuestro territorio cantamos ‘agua’, pero todavía muy cerca de las playas de este país oceánico.

Nueva Zelanda, pionera en el voto femenino
Como adelantábamos en el anterior párrafo; en 1893, se aprobó en Nueva Zelanda el primer sufragio femenino sin restricciones, gracias al movimiento liderado por Kate Sheppard. De todos modos a las mujeres solo se les permitía votar, pero no presentarse a elecciones. Se estima que más del 60% de la población femenina mayor de 21 años acudió a votar a esas primeras elecciones.
La líder maorí Meri Te Tai Mangakāhia fue un paso más allá que la colona Sheppard, y exigió no solo el derecho a voto, sino también el de que las mujeres maoríes pudiesen optar a cargos electos. No obstante, no fue hasta 1919 que las neozelandesas obtuvieron el derecho a ser elegidas para un cargo político; y hasta 1933 no llegó la primera mujer a la cámara de Nueva Zelanda. Mangakāhia alegaba que muchas mujeres maoríes poseían y administraban sus propias tierras, ya fuera porque no tenían parientes masculinos o porque las mujeres eran más competentes.

¿Por qué se llama kiwis 🥝 a las neozelandesas?
La respuesta es bastante lógica, como sabrás, el kiwi es un ave endémica de Nueva Zelanda. Pequeña, nocturna y no voladora. A principios del XX empezó a usarse como símbolo nacional: aparecía en insignias, billetes y emblemas que representaban al país y a su gente. Lo que quizás no sabías es que el nombre del ave proviene del sonido onomatopéyico de su canto, o, mejor dicho, de su graznido (juzguen ustedes si a esto se le puede llamar canto).
¿Y la fruta, por qué se llama kiwi? Pues por su parecido con esta ave apterigiforme: redondita, más bien de reducido tamaño y de pelaje castaño. Pero el kiwi no es originario de Nueva Zelanda, sino de la China tropical; de hecho, en origen, esta fruta era llamada mihoutao (o melocotón del macaco, por ser uno de los alimentos favoritos de estos primates asiáticos).

Al llegar a otros países como Nueva Zelanda, pasó a denominarse grosella china. En 1959, la empresa neozelandesa Turner & Growers comienza a exportar a Estados Unidos su producción y le cambia el nombre ya que tenía connotaciones negativas a causa de la ‘guerra fría’. Se optó entonces primero por un nombre alternativo, exótico y raro: el elegido ‘melonette’. Pero terminó siendo un dead name de la frutal, porque a los anglos les parecía difícil de pronunciar este ‘melón pequeño‘ en francés. Buscaron pues otra denominación relacionada con Nueva Zelanda y el nombre ‘kiwi’ fue el elegido. Era sencillo y dejaba clara la nueva procedencia del fruto, además del evidente parecido con el ave.
La capital más austral del mundo
A pesar de encontrarse en la isla Norte del país, Wellington es la ciudad capital de Estado más austral del mundo. Puede resultar un poco paradójico, pero así es, no hay más misterio. Eso sí, esta ciudad no es la más poblada del país ni mucho menos, ya que cuenta con apenas 230.000 habitantes frente al más del millón y medio que tiene Auckland, también en la isla Norte.
Territorio libre de serpientes
Si hay un lugar famoso en el globo terráqueo por sus ofidios y otras criaturas monstruosas, ese es Australia. Y, sin embargo, por muy sorprendente que parezca, Nueva Zelanda no cuenta con ninguna serpiente, sin nativas, ni silvestres. Cero. Nada reptante y alargado con colmillos.
Nueva Zelanda se separó del supercontinente Gondwana hace decenas de millones de años, antes de que las serpientes llegaran a la zona. El archipiélago quedó como una cápsula del tiempo biológica. Sin serpientes y sin mamíferos terrestres grandes.

