Vive una experiencia que dura para toda la vida


Los beneficios de un programa intercultural AFS van más allá de la estancia en un nuevo país. Duran para toda la vida y tienen un efecto multiplicador en el entorno del participante.


1. Nuevas habilidades para hacer frente a diferentes situaciones.
Estar expuestos a lo desconocido obliga al participante a poner en práctica y desarrollar competencias para enfrentarse a  distintas realidades. Esto permite que el participante adquiere conciencia de sí mismo/a, controle sus emociones e impulsos o incluso, entre otros, que desarrolle un pensamiento creativo y mayor autoconfianza.

2. Nuevos idiomas y mejora del inglés.
Vivir en otro país y convivir con una familia anfitriona da la posibilidad de aprender una segunda o tercera lengua extranjera. Estar en contacto diariamente con un nuevo idioma te permite aprenderlo, casi sin darte cuenta, incorporando vocabulario, expresiones y conjugaciones cotidianas aprendidas por la práctica.
Además de aprender el idioma del nuevo país, durante las primeras semanas o meses, el inglés funcionará como lengua vehicular. De esta manera se conseguirá un mayor aprendizaje y mejora.

3. Lazos de amistad para toda la vida.
Con los sentimientos a flor de piel por todas las emociones que se viven durante un programa AFS, los vínculos de amistad son más estrechos. No solamente con la familia o con los compañeros del colegio, sino con los demás estudiantes de AFS en el mismo país de destino que están viviendo una experiencia similar y todas las personas con las que te cruzas en el camino de un intercambio cultural.
Un/a participante AFS desarrolla la capacidad de interacción con personas de diferentes culturas y sus habilidades personales se desarrollan y también aumentan.

4. Visión global y preparación para el futuro.
El participante adopta una visión global de la realidad. Se da cuenta de que en el mundo existen muchas culturas que conviven y de las que todos y todas tenemos mucho que aprender. Esto genera un mayor interés y curiosidad por seguir conociendo lo que nos rodea.
Los/as participantes que vuelven de un programa AFS tienen una capacidad de adaptación a diferentes entornos, situaciones y realidades, así como fuertes aptitudes y cualidades, para afrontar el futuro con decisión, entusiasmo y preparación.