“La experiencia es breve. Sus efectos duran toda la vida”
Es una forma natural y económica de familiarizar a los hijos/as y al resto de la familia con un entorno cultural diferente. La inclusión del participante de otra nacionalidad supone conocer otra cultura, familiarizarse con lo ajeno, compartir y aunar ideas y formas de vida y, por último pero muy importante, prepararse para el futuro.
Es la mejor manera de motivar a los miembros del hogar en el aprendizaje de un idioma y de una cultura y costumbres diferentes.
Es el conocimiento de una CULTURA COTIDIANA de otro país, que no se aprende cuando se va de viaje turístico, y el reconocimiento por tanto de otras maneras de ver la vida y afrontarla, incidirán positivamente en la formación personal de la familia de acogida.
Es la mejor forma de que nuestros hijos se preparen para una posterior participación en un programa similar en el extranjero.